La articulación temporomandibular tiene, entre el cóndilo de la mandíbula y el hueso temporal, un disco de fibrocartílago que amortigua y guía el movimiento. En condiciones normales ese disco acompaña al cóndilo de forma sincronizada y el movimiento es silencioso.
Cuando el disco se desplaza hacia delante, el cóndilo tiene que superarlo para poder abrir. En el momento en que lo recaptura se produce el chasquido característico. A veces suena también al cerrar, cuando el disco vuelve a desplazarse.
La existencia del ruido no implica automáticamente que haga falta tratamiento. Muchas personas conviven con chasquidos durante años sin dolor ni limitación. Lo que cambia el panorama es la aparición de síntomas asociados.
Cuándo hay que consultar
Si el chasquido duele o hay dolor en la articulación o los músculos, hay que estudiarlo.
La boca se queda trabada y hay que maniobrar para abrirla del todo.
Si no puedes meter tres dedos en vertical entre los incisivos, hay restricción.
La mandíbula traza una ese o se va hacia un lado al descender.
El chasquido desaparece de golpe y la apertura se reduce: puede indicar bloqueo del disco.
Dolor irradiado a sien, oído o cuello acompañando al problema articular.
Que el chasquido desaparezca no siempre es buena noticia: a veces significa que el disco ha dejado de recapturarse.