La estética dental agrupa los tratamientos que actúan sobre la forma, el color y la proporción de los dientes visibles. Blanqueamiento, composite, carillas, microcarillas, reconstrucciones: técnicas distintas para problemas distintos, no opciones intercambiables.
Trabajamos con dos reglas. La primera es que el diseño va antes que el material: primero se decide qué sonrisa se quiere y se prueba en boca, y solo después se elige con qué se materializa. Elegir la técnica de entrada —«quiero carillas»— es empezar por el final.
La segunda es conservar. Entre dos soluciones que llegan al mismo resultado, elegimos la que desgasta menos diente. Un blanqueamiento antes que una carilla, un composite antes que una corona, una microcarilla sin tallado antes que una preparación convencional, siempre que el caso lo permita.
Y cuando el problema de fondo es la posición de los dientes, lo honesto es decirlo: recubrir una malposición con cerámica obliga a tallar diente sano que no había por qué tocar. En esos casos la respuesta empieza por la ortodoncia.
Tratamientos de estética dental
El punto de partida: se proyecta la sonrisa y se prueba en boca antes de nada irreversible.
Cuando hay que cambiar color y forma a la vez y buscar durabilidad.
Láminas ultrafinas sobre esmalte intacto: la opción más conservadora y reversible.
El primer paso ante un problema exclusivamente de color, sin tocar el diente.
Para el diente aislado que ha oscurecido tras una endodoncia o un traumatismo.
Cambios de forma y cierre de espacios modelando en boca, en una sola sesión.
Devolver forma y función al diente fracturado o desgastado sin recurrir a la corona.
Cuando lo que sobra es encía visible y no basta con actuar sobre los dientes.
La pregunta correcta no es qué técnica te ponemos, sino qué sonrisa quieres. El material se decide después.