La impresión convencional consiste en llenar una cubeta de material y mantenerla en la boca durante varios minutos mientras fragua. Después ese molde se rellena de escayola en el laboratorio para obtener el modelo.
Cada uno de esos pasos introduce una pequeña distorsión: el material se contrae al fraguar, la escayola se expande al endurecer, el transporte puede deformar. Son décimas de milímetro, pero se acumulan.
El escáner intraoral captura directamente la geometría de tus dientes con una cámara óptica y genera el modelo digital sin pasar por ningún material intermedio. Se elimina toda esa cadena de distorsiones, y el diseño se hace sobre el archivo original.
Qué aporta en la práctica
Determinante para pacientes con reflejo nauseoso, que evitaban tratarse por esto.
Menos pasos intermedios significa menos distorsión acumulada en la prótesis final.
Si una zona no ha quedado bien registrada, se repite solo esa parte, en segundos.
El mejor ajuste reduce los ajustes en boca y las pruebas intermedias.
Tu modelo queda guardado: sirve de referencia y para comparar la evolución.
El archivo se envía al instante, sin transporte físico ni esperas.
Cada paso entre tu boca y el modelo introduce una distorsión. El escáner elimina casi todos esos pasos.