Un traumatismo puede lesionar el paquete vasculonervioso que entra por la punta de la raíz. Si los vasos se rompen, la sangre extravasada penetra en los túbulos de la dentina y se degrada, tiñendo el diente desde dentro.
El color evoluciona: al principio suele ser rosado o rojizo, después vira a gris o marrón. Es un cambio que a menudo aparece semanas o meses después del golpe, cuando el paciente ya ha dejado de relacionarlo con aquel episodio.
No todo cambio de color implica que la pulpa haya muerto. Hay casos de decoloración transitoria que revierten. Pero un diente que se oscurece de forma progresiva y persistente suele indicar necrosis pulpar y requiere endodoncia.
Qué se valora
Un tono que se estabiliza o revierte es mejor señal que uno que progresa.
Respuesta al frío y test eléctrico, comparadas con los dientes vecinos.
Busca lesión periapical, reabsorción radicular o calcificación del conducto.
Dolor al golpear suavemente sugiere afectación del hueso periapical.
Un bultito que drena confirma infección de origen endodóntico.
Los traumatismos antiguos pueden dar problemas años después.
Un diente que oscurece poco a poco no está mejorando: está avisando de que dentro ya no hay pulpa viva.