La ansiedad dental es un continuo. En un extremo está el nerviosismo leve que siente casi todo el mundo antes de una cita; en el otro, la fobia dental, que lleva a evitar la consulta durante años pese a necesitarla.
Distinguir en qué punto está cada paciente cambia decisiones prácticas: cuánto tiempo reservar para la cita, si conviene fraccionar el tratamiento, si hay que plantear sedación desde el principio o si basta con el manejo conductual.
Para eso existen cuestionarios breves y validados, como la escala de Corah o la MDAS. Son cinco preguntas que se contestan en dos minutos y dan una puntuación orientativa que sitúa el nivel de ansiedad.
Qué exploran las escalas
Cómo te sientes el día antes de acudir a la consulta.
El nivel de tensión mientras esperas tu turno.
La reacción ante el sonido y la vibración de la turbina.
Cómo vives un procedimiento en principio no doloroso.
Para muchos pacientes, el momento crítico de toda la visita.
Una puntuación que sitúa el nivel y permite comparar en el tiempo.
Una puntuación alta no es una etiqueta: es la razón por la que a ese paciente le reservamos el doble de tiempo.