El factor que más pesa en la salud oral de una persona mayor no es la edad en sí, es la polimedicación. Más de cuatrocientos fármacos de uso habitual reducen el flujo salival: antihipertensivos, antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos, diuréticos.
La saliva tiene funciones que solo se aprecian cuando faltan: arrastra restos, neutraliza ácidos, aporta minerales y lubrica. Sin ella aparecen caries de progresión rápida, dificultad para tragar, molestias con la prótesis y alteraciones del gusto.
A eso se suma la recesión gingival acumulada, que deja expuesta la raíz. La dentina radicular no tiene esmalte y se caria mucho más deprisa: es la razón de que las caries de raíz sean tan características de esta etapa.
Lo que más incide
La causa número uno. Multiplica el riesgo de caries y de infecciones.
Sobre superficie radicular expuesta. Rápidas y difíciles de restaurar.
Frecuente bajo prótesis removibles mal higienizadas o mal ajustadas.
El reborde se reabsorbe y la prótesis deja de asentar. Provoca úlceras.
Artrosis o temblor dificultan un cepillado eficaz.
No poder masticar bien lleva a dietas blandas y menos variadas.
Cuando alguien mayor deja de comer carne o fruta, muchas veces no es por gusto: es porque no puede masticarlas.