La toxina botulínica bloquea de forma reversible la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular. Aplicada en el masetero, disminuye su capacidad de contracción: el músculo sigue funcionando, pero con menos fuerza.
El efecto sobre el dolor muscular puede ser notable, sobre todo en pacientes con hipertrofia maseterina y contractura marcada que no han respondido a las medidas conservadoras. También reduce visiblemente el volumen del músculo, lo que en algunos casos tiene un efecto estético en el contorno mandibular.
Ahora bien, conviene entender lo que no hace. No elimina el bruxismo, que es una actividad de origen central: el paciente sigue apretando, solo que con menos potencia. Y sobre todo, no protege la superficie del diente del roce, que es exactamente la función de la férula.
Cuándo se plantea
Músculo muy desarrollado con dolor asociado que no cede con férula.
Cuando las medidas conservadoras bien aplicadas no han sido suficientes.
Pacientes que no consiguen adaptarse a llevarla, pese a intentarlo.
Sumado a la férula, no en lugar de ella, en casos de bruxismo severo.
Efecto estético de reducción del ángulo, cuando el paciente lo busca.
De 3 a 6 meses. Requiere repetición para mantener el efecto.
Bótox sin férula deja los dientes igual de expuestos al desgaste, solo que con menos fuerza detrás.