Una radiografía funciona por densidades. Los tejidos densos —esmalte, hueso, metal— absorben más radiación y aparecen claros, casi blancos. Los menos densos —caries, pulpa, aire, lesiones— dejan pasar la radiación y se ven oscuros.
Con esa regla se leen la mayoría de los hallazgos. Una caries es una zona oscura dentro de la corona; una lesión periapical, una mancha oscura alrededor de la punta de la raíz; un empaste metálico, un blanco intenso.
La otra referencia clave es el nivel del hueso. En un periodonto sano, la cresta ósea está a uno o dos milímetros del punto donde se unen esmalte y raíz. Si está más abajo, ha habido pérdida ósea.
Qué se ve en cada tipo
Un diente completo con su raíz y el hueso periapical. Máximo detalle.
Las coronas de varios dientes. La mejor para caries interproximales.
Visión general de ambos maxilares, cordales y senos. Poco detalle fino.
Reconstrucción tridimensional. Volumen real, cortes en cualquier plano.
Zona oscura y redondeada alrededor del ápice de la raíz.
La cresta se ve más baja de lo normal respecto a la unión esmalte-raíz.
Una radiografía es una sombra. Muy informativa, pero una sombra: no sustituye a la exploración.