La caries no es un agujero que aparece: es un proceso de desmineralización progresiva. Las bacterias de la placa metabolizan azúcares y producen ácidos que disuelven el mineral del esmalte, capa a capa.
La primera fase es la mancha blanca: el esmalte ha perdido mineral pero mantiene su superficie íntegra. En este punto la lesión todavía es reversible con flúor y control de la placa, y no duele en absoluto.
Cuando la superficie se rompe y la lesión alcanza la dentina, aparece la sensibilidad, porque la dentina sí tiene túbulos conectados con la pulpa. Y solo cuando la caries se aproxima o llega a la pulpa aparece el dolor intenso y espontáneo.
De la mancha al dolor
Desmineralización sin cavidad. Reversible. Sin síntomas.
La superficie se rompe. Todavía sin dolor: el esmalte no tiene nervio.
Aparece la sensibilidad al frío y al dulce. Se trata con obturación.
Cerca de la pulpa. Dolor más marcado. Puede requerir recubrimiento.
Inflamación pulpar irreversible. Dolor espontáneo y nocturno. Endodoncia.
La pulpa muere y la infección alcanza el hueso. Flemón.
Cuando una caries duele, casi siempre ha dejado atrás las tres fases en las que se habría tratado con un empaste pequeño.