Colocar brackets o entregar el primer alineador no duele: no se toca el nervio, no hace falta anestesia y el procedimiento es indoloro. Lo que genera molestia es el movimiento dental que empieza después.
Cuando se aplica una fuerza sobre un diente, el ligamento periodontal se comprime en un lado y se estira en el otro. Esa presión desencadena una respuesta inflamatoria local, que es exactamente lo que permite que el hueso se remodele y el diente se mueva.
Esa inflamación se percibe como una sensación de presión y dolor al morder, que aparece a las pocas horas, alcanza su punto máximo al día siguiente y remite en dos o tres días. Es predecible y va disminuyendo en las siguientes activaciones.
Cómo llevarlo mejor
Sopa, pasta, huevo, pescado. Nada que exija morder con fuerza.
Bebidas frías o un helado alivian bastante la sensación de presión.
Un analgésico habitual las primeras 48 horas es perfectamente razonable.
Para los roces del bracket en la mucosa mientras te acostumbras.
Así pasas las primeras horas, las de más presión, durmiendo.
Morder fuerte para «acostumbrarte antes» solo alarga la molestia.
Si a la semana sigue doliendo igual que el primer día, eso ya no es el patrón normal: llámanos.