El cáncer oral tiene una supervivencia muy dependiente del momento del diagnóstico: detectado en fase inicial, el pronóstico es notablemente mejor que cuando se identifica avanzado. Sin embargo, buena parte de los casos se diagnostican tarde.
La razón es que las lesiones iniciales son poco llamativas y casi nunca duelen. Aparecen en zonas que la persona no se mira: bordes laterales de la lengua, suelo de la boca, zona retromolar.
Por eso en cada revisión exploramos los tejidos blandos de forma sistemática: lengua en toda su extensión incluyendo bordes y cara ventral, suelo de boca, paladar, mucosa yugal, encías y ganglios del cuello.
Signos que conviene consultar
Es el signo más importante y el más fácil de recordar.
Leucoplasia o eritroplasia que no desaparece al retirar la causa.
Una zona endurecida al tacto, aunque no duela.
Sangrado espontáneo en una zona concreta de la mucosa.
Alteración de la sensibilidad en labio o lengua sin causa conocida.
Sobre todo si es progresiva.
La mayoría de las lesiones iniciales no duelen. El dolor suele ser un signo tardío, no el primero.