La articulación temporomandibular está inmediatamente por delante del conducto auditivo externo. Apenas unos milímetros separan ambas estructuras, y comparten inervación a través de ramas del nervio trigémino.
Esa proximidad anatómica y esa inervación común hacen que el dolor originado en la articulación o en la musculatura masticatoria se perciba con frecuencia como dolor de oído. El paciente lo localiza dentro del oído porque el cerebro interpreta así la señal.
A eso se suma que el músculo pterigoideo lateral y el tensor del tímpano tienen relaciones funcionales, lo que explica que algunos pacientes refieran además sensación de taponamiento o incluso acúfenos.
Señales de que el origen es mandibular
El otorrino no encuentra infección ni patología del oído.
El dolor aparece o empeora con la función mandibular.
Presionar delante del oído o el masetero reproduce el dolor.
Ruidos al abrir y cerrar en ese mismo lado.
Sugiere bruxismo nocturno como factor de fondo.
Ausencia de los signos propios de una otitis.
Si el dolor de oído aparece al masticar y el otorrino no ve nada, merece la pena que alguien te explore la articulación.