La fotografía clínica es una herramienta diagnóstica por derecho propio. Una imagen intraoral ampliada muestra fisuras, filtraciones marginales, patrones de desgaste y detalles de la encía que en la exploración directa, con menos luz y a tamaño real, pasan desapercibidos.
Su segunda función es el diseño. Cualquier planificación estética parte de fotografías y vídeo del paciente: la sonrisa se diseña sobre la cara concreta que se tiene delante, y sin ese registro no hay diseño posible.
La tercera es la comunicación. El laboratorio que fabrica tus carillas no te ve: trabaja con el escaneado y con las fotografías. La calidad de esas imágenes influye directamente en el color y la caracterización del resultado.
Qué aporta cada tipo de foto
Proporciones de la cara, línea media, plano de referencia para el diseño.
Exposición dental y gingival, curvatura del labio, corredores bucales.
Estado de dientes y encías, contactos, alineación.
Mordida, desgastes, restauraciones, arcada completa.
Con guía de color junto al diente, para el laboratorio.
Comparar la misma imagen a los dos años detecta cambios objetivos.
Una foto tomada hoy es lo que te permitirá saber, dentro de tres años, si algo ha cambiado o solo te lo parece.