El frenillo lingual es la banda de tejido que une la parte inferior de la lengua al suelo de la boca. Cuando es corto o su inserción es demasiado anterior, restringe la movilidad de la lengua: es lo que se denomina anquiloglosia.
La consecuencia más inmediata suele darse en la lactancia. La lengua no consigue elevarse ni extenderse lo suficiente para un agarre eficaz, lo que se traduce en tomas largas, dolor y grietas en el pecho, escasa ganancia de peso y a veces chasquidos al mamar.
A medio plazo puede influir en la articulación de ciertos fonemas y, según algunos autores, en el desarrollo del paladar, porque la lengua deja de apoyarse en él y de ejercer el estímulo que contribuye a ensancharlo.
Signos que orientan
Dolor y grietas en el pezón, tomas muy largas, chasquidos, poca ganancia de peso.
La lengua no sobrepasa el labio ni se eleva hacia el paladar.
Al intentar sacarla, la punta se retrae y adopta forma de corazón.
Dificultad con la R, la L o la D, más allá de la edad esperable.
No puede barrer con la lengua los restos de las caras internas.
Posible consecuencia a medio plazo de la falta de apoyo lingual.
Un frenillo que se ve corto pero permite a la lengua hacer su trabajo no necesita tratarse.