Un golpe en la boca puede provocar situaciones muy distintas: que el diente solo se astille, que se mueva o se desplace, que se meta hacia dentro, o que se salga entero de su alvéolo. Cada una tiene una actuación diferente.
La más urgente con diferencia es la avulsión: el diente definitivo que sale completo. Ahí el tiempo fuera de la boca es el factor que más pesa en el pronóstico, y la ventana útil se mide en minutos, no en horas.
Un matiz importante: si el diente que se ha salido es de leche, **no se reimplanta nunca**. Volver a colocarlo puede dañar el germen del definitivo que está debajo. Es el error bienintencionado más frecuente.
Actuación inmediata
Cógelo por la corona, nunca por la raíz. Si está sucio, enjuaga con suero o leche, sin frotar.
Colócalo en su sitio y que el niño muerda una gasa. Es lo mejor para el pronóstico.
Consérvalo en leche, suero fisiológico o dentro de la boca del niño. Nunca en agua ni seco.
No lo reimplantes. Guárdalo, acude a consulta, pero no lo vuelvas a colocar.
Busca el fragmento y consérvalo en leche: muchas veces se puede pegar.
En una avulsión, cada minuto cuenta. Llama de camino para que te esperemos.
Nunca en agua y nunca seco: la leche o el suero mantienen vivas las células del ligamento, y de ellas depende que el diente se reintegre.