La ortodoncia fija crea decenas de rincones nuevos donde la placa se acumula y donde el cepillo normal no llega bien: alrededor de cada bracket, bajo el arco, entre las gomas.
Cuando esa placa permanece días en el mismo punto, los ácidos que producen las bacterias empiezan a desmineralizar el esmalte. El resultado es una mancha blanca opaca, que es en realidad una caries incipiente.
El problema es que esas manchas no desaparecen al retirar el bracket. Quedan ahí, y algunas requieren después infiltración de resina o microabrasión para disimularlas. Por eso la higiene durante la ortodoncia no es un consejo genérico: es la diferencia entre un buen y un mal resultado final.
La rutina que funciona
Con brackets no bastan dos veces al día: los restos se quedan atrapados.
De penacho central rebajado, diseñado para abrazar el bracket y el arco.
Imprescindible para limpiar bajo el arco, entre bracket y encía.
Muy eficaz como complemento, sobre todo tras las comidas fuera de casa.
Refuerza el esmalte en la zona de riesgo. De uso diario durante el tratamiento.
Más frecuentes durante la ortodoncia que en tu pauta habitual.
Una mancha blanca alrededor de donde estuvo el bracket no se va al quitar el aparato. Se queda.