El óxido nitroso, mezclado con oxígeno, se administra por vía inhalatoria a través de una mascarilla nasal. El paciente respira con normalidad y en pocos minutos aparece un estado de relajación y de cierta distancia respecto a lo que ocurre alrededor.
Se mantiene plenamente consciente: oye, responde y colabora. Lo que cambia es la percepción de la ansiedad y del tiempo, y se eleva algo el umbral del dolor, aunque la anestesia local sigue siendo necesaria.
Su característica más útil es la reversibilidad. Se elimina por vía respiratoria en pocos minutos tras retirar la mascarilla, así que el paciente sale de la consulta en condiciones normales, sin necesidad de acompañante ni de renunciar al resto del día.
Cuándo encaja
Es la sedación de elección en odontopediatría por su seguridad y reversibilidad.
Suficiente en la mayoría de pacientes nerviosos, sin necesidad de vía intravenosa.
Reduce la respuesta y permite trabajar en el sector posterior.
Empastes, higienes profundas, extracciones sencillas.
Al recuperarse tan rápido, puedes conducir después.
Antes de plantear una sedación intravenosa más profunda.
Su ventaja no es que sedes más: es que a los cinco minutos de retirar la mascarilla puedes irte conduciendo.