Todos recibimos radiación de forma continua, del suelo, de los materiales de construcción y de los rayos cósmicos. Es lo que se llama radiación de fondo natural, y en España supone del orden de unos pocos microsieverts al día.
Una radiografía periapical dental —esa placa pequeña de un diente— está en el orden de magnitud de lo que recibes de forma natural en un día cualquiera. Una panorámica, unas pocas veces esa cantidad. Un TAC dental de campo pequeño, bastante más, pero muy por debajo de un TAC médico de cabeza.
Estas comparaciones no pretenden minimizar: pretenden dar escala. La radiología dental es de las técnicas de imagen con dosis más bajas de toda la medicina, y con el equipamiento digital actual las dosis se han reducido de forma notable respecto a la película convencional.
Cómo reducimos la dosis
Requieren mucha menos radiación que la película radiográfica clásica.
En el TAC se limita el volumen a la zona de interés, no a toda la cabeza.
Ninguna radiografía se hace por rutina: se pide si va a cambiar la decisión clínica.
Delantal y protector tiroideo cuando la técnica lo requiere.
Se ajusta el haz al tamaño exacto del receptor para no irradiar de más.
Si traes radiografías recientes, evitamos repetirlas.
El principio es ALARA: tan bajo como sea razonablemente posible. Y la primera forma de bajar la dosis es no hacer la radiografía que no aporta nada.