En la sedación consciente el paciente mantiene la consciencia, respira por sí mismo, conserva sus reflejos protectores y responde a lo que se le pide. Lo que desaparece es la ansiedad, y es habitual que quede una amnesia parcial del procedimiento.
En la anestesia general hay pérdida completa de consciencia, se abolen los reflejos y hay que controlar la vía aérea de forma instrumental. Requiere quirófano, anestesista y una infraestructura hospitalaria.
De ahí se deriva todo lo demás: la sedación consciente es ambulatoria y la recuperación se mide en minutos; la anestesia general implica preparación previa, quirófano y varias horas de recuperación vigilada.
Comparación práctica
Sedación: despierto y colaborador. General: inconsciente por completo.
Sedación: respiración espontánea. General: control instrumental de la vía aérea.
Sedación: en la propia clínica. General: quirófano con anestesista.
Sedación: minutos, con alta el mismo día. General: horas de vigilancia.
Sedación: ayuno y acompañante. General: estudio preoperatorio completo.
Sedación: un concepto añadido al tratamiento. General: bastante más elevado.
La sedación consciente no te duerme: te quita la ansiedad. Sigues respondiendo, solo que sin la tensión.