La endodoncia se indica cuando la pulpa —el tejido con los vasos y el nervio del interior del diente— está inflamada de forma irreversible o ya se ha necrosado. Antes de ese punto, el diente puede recuperarse sin tocar el conducto.
La frontera entre una situación y otra no se ve a simple vista, y ni siquiera siempre en la radiografía. Se deduce sobre todo del comportamiento del dolor, y por eso la descripción que hace el paciente es una prueba diagnóstica en sí misma.
El criterio más útil es la duración. Si el dolor con el frío o el dulce desaparece en cuanto retiras el estímulo, hablamos de sensibilidad dentinaria o de una pulpitis reversible. Si persiste treinta segundos o más, la pulpa ya está comprometida.
Las señales más claras
Sigue doliendo medio minuto o más después de retirar el frío o el calor.
Aparece sin ningún estímulo, sobre todo por la noche al tumbarte.
Signo bastante específico de pulpa necrosada. Conviene consultar sin demora.
Sugiere que la inflamación ha pasado ya al hueso alrededor de la punta de la raíz.
Un cambio de color aislado suele indicar que la pulpa perdió la vitalidad.
Una fístula que drena es señal de infección de origen endodóntico.
Si el dolor te despierta por la noche, ya no estamos hablando de sensibilidad.