Una sonrisa se considera gingival cuando muestra más de tres milímetros de encía por encima de los incisivos superiores. Entre tres y cuatro milímetros el efecto es leve; por encima de seis, muy evidente.
Cada tratamiento tiene un rango de corrección propio, y ese es el dato que permite decidir. Una gingivectomía puede recuperar entre uno y tres milímetros de corona visible; la toxina botulínica baja la exposición entre dos y cuatro; el reposicionamiento labial, algo más; la cirugía ortognática, cualquier cantidad.
Por eso los antes y después solo son informativos si se conoce el punto de partida y la técnica empleada. Un resultado espectacular en una sonrisa de nueve milímetros de exposición no dice nada sobre lo que se puede conseguir en una de cuatro.
Qué corrige cada técnica
De 1 a 3 mm, cuando sobra encía cubriendo la corona. Resultado inmediato y estable.
Similar, pero recontorneando también el hueso cuando lo exige el espacio biológico.
De 2 a 4 mm en labios hipermóviles. Reversible, dura de 4 a 6 meses.
Solución quirúrgica y estable para el labio hipermóvil marcado.
Corrige exceso vertical leve subiendo el sector anterior.
Reservada al exceso vertical severo del maxilar. Sin límite de corrección.
Antes de elegir la técnica hay que medir. Sin saber cuántos milímetros sobran, la elección es una apuesta.