Se habla de sonrisa gingival cuando al sonreír se muestran más de tres milímetros de encía por encima de los incisivos superiores. Es una condición muy frecuente y perfectamente tratable, pero solo si se identifica antes de dónde procede.
La primera causa posible es una erupción pasiva alterada: el diente ha salido, pero la encía no se ha retirado del todo y lo cubre parcialmente. El diente parece corto porque literalmente está tapado. Se resuelve con gingivectomía o alargamiento coronario.
La segunda es un labio superior hipermóvil, que se eleva más de lo normal al sonreír y descubre encía sana. Aquí no hay nada que recortar: el tratamiento pasa por reducir esa movilidad con toxina botulínica o, en casos marcados, con reposicionamiento labial.
La tercera es un exceso vertical del maxilar, un problema esquelético en el que el hueso ha crecido de más. Los casos leves se compensan con ortodoncia e intrusión; los severos requieren cirugía ortognática. Confundir esta causa con las anteriores lleva a tratamientos que no resuelven nada.
Recortar encía a quien tiene un labio hipermóvil no soluciona nada: solo deja unos dientes más largos y la misma sonrisa.