Un incisivo con proporciones agradables mide, en anchura, alrededor del 75 u 80 % de su altura. Cuando esa proporción se pierde y el diente se ve cuadrado, hay tres explicaciones posibles y cada una lleva a un tratamiento distinto.
La primera es que el diente esté parcialmente cubierto por la encía, lo que se llama erupción pasiva alterada. El diente tiene su longitud normal, pero no se ve entera. Aquí la solución no es añadir: es descubrir, con gingivectomía o alargamiento coronario.
La segunda es el desgaste, casi siempre por bruxismo o por erosión ácida. Aquí el diente sí ha perdido estructura y hay que reponerla. Y la tercera es una anomalía de forma real, como los incisivos laterales conoides, donde el diente nunca tuvo el tamaño adecuado.
Qué se valora antes de decidir
Si muestras mucha encía, es probable que sobre encía y no falte diente.
Se mide para compararla con la proporción ideal de cada pieza.
Bordes planos, translúcidos o astillados apuntan a bruxismo o erosión.
Alargar sin espacio en la mordida provoca fracturas de la carilla.
Condición previa: hay que tratarlo antes de restaurar nada.
Si además están mal colocados, la ortodoncia debe ir por delante.
Si el problema es que sobra encía, alargar el diente con carillas solo da como resultado un diente largo bajo una sonrisa gingival.