La diabetes mal controlada altera la respuesta inflamatoria y la microcirculación, lo que hace que la misma cantidad de placa provoque más destrucción de hueso. Un paciente diabético con la glucemia descontrolada tiene un riesgo notablemente mayor de desarrollar periodontitis y de que progrese más rápido.
Lo interesante es la dirección contraria, que se conoce menos: la periodontitis es una infección crónica que mantiene un estado inflamatorio de bajo grado en todo el organismo, y eso interfiere con la acción de la insulina.
La consecuencia práctica es que tratar la enfermedad periodontal produce mejoras medibles en el control glucémico. No sustituye a ningún tratamiento médico, pero es una pieza más del control de la diabetes.
Qué implica si eres diabético
El intervalo de mantenimiento periodontal se acorta respecto al de un paciente sano.
La progresión puede ser más rápida: hay que medirla, no estimarla a ojo.
Necesitamos saber tu tipo de diabetes, tu medicación y tu último control.
Los procedimientos quirúrgicos se programan con el control metabólico estable.
Frecuente en diabetes y factor de riesgo añadido para caries y encías.
La diabetes controlada no contraindica los implantes; la descontrolada, sí.
Un paciente diabético con periodontitis tiene dos enfermedades que se alimentan la una a la otra. Romper el círculo por cualquiera de los dos lados ayuda.