La prótesis completa convencional se apoya sobre la encía y se sujeta por succión. Es la opción más económica y no requiere cirugía, pero se mueve al masticar y al hablar, cubre el paladar en la arcada superior y, sobre todo, no frena la reabsorción del hueso.
La sobredentadura es el escalón intermedio: la misma prótesis, pero anclada sobre dos a cuatro implantes mediante ataches. Se sigue retirando para limpiar, pero no se mueve. Para quien lleva años con una dentadura inestable, el cambio es enorme y el coste es contenido.
La rehabilitación fija sobre implantes es la que más se parece a tener dientes propios: no se quita, no cubre el paladar y la sensación al masticar es máxima. Requiere más implantes, más hueso y una inversión mayor.
Qué pide cada opción
Sin cirugía, coste bajo. A cambio: movilidad, paladar cubierto y reabsorción ósea.
2-4 implantes por arcada. Estable, retirable para higiene, coste intermedio.
Habitualmente 4-6 implantes. No se quita, máxima función, mayor inversión.
Es lo que suele decidir: menos hueso, más probable la sobredentadura.
La fija exige técnica específica diaria; la removible se limpia fuera de la boca.
Todas requieren revisiones: los ataches se desgastan y la oclusión se ajusta.
Pasar de una prótesis que se mueve a una sobredentadura sobre dos implantes cambia la vida diaria más de lo que la gente imagina.