La prótesis dental es la disciplina que repone lo que falta: desde un solo diente hasta una boca completa. Lo que decide la solución no es el gusto, sino cuántas piezas quedan, en qué estado están sus raíces y cómo se reparten las fuerzas al morder.
Cuando el diente propio se conserva pero está muy destruido o endodonciado, la corona lo recubre y le devuelve resistencia. El zirconio se ha impuesto aquí: no lleva metal, transmite bien la luz, es muy resistente y no deja la línea gris en el margen de la encía que delataba a la vieja metal-cerámica.
Cuando faltan piezas, la elección está entre fijo y removible. La rehabilitación fija sobre implantes es la que mejor reproduce la sensación de dientes propios; la sobredentadura, anclada sobre dos a cuatro implantes, es una solución intermedia excelente para quien lleva prótesis completa y busca estabilidad sin el coste de una rehabilitación fija total.
Todo el proceso es digital: escáner intraoral en lugar de pastas de impresión, diseño por ordenador y fabricación con fresado o impresión. Se gana precisión de ajuste y se ahorran visitas de prueba.
Antes de decidir el material hay que decidir la mordida. Una prótesis preciosa en una oclusión mal planteada se fractura.