Las tetraciclinas son antibióticos que, tomados durante los años de formación del diente —desde el embarazo hasta los ocho años aproximadamente—, se incorporan a la estructura de la dentina mientras se está mineralizando.
Esa es la diferencia clave con cualquier otra mancha: el pigmento no está depositado sobre el diente ni acumulado en el esmalte, está integrado dentro de la dentina, formando parte de ella. Por eso no se elimina limpiando ni oxidando.
Se manifiestan como bandas horizontales de color gris, marrón o amarillento, muchas veces simétricas en ambos lados y más marcadas en el tercio cervical. Su intensidad depende de la dosis, la duración y el momento exacto en que se tomó el antibiótico.
Las opciones, de menos a más invasiva
Mejora el tono general pero rara vez elimina las bandas. Útil como paso previo.
Solo eficaz si además hay manchas superficiales de esmalte asociadas.
Enmascaran las bandas con un coste menor, aunque necesitan más mantenimiento.
La solución más predecible: opacidad suficiente para cubrir el fondo por completo.
Solo cuando además hay destrucción importante del diente que las justifique.
Blanquear primero para aclarar el fondo y después colocar carillas más finas.
Cuanto más se aclare el fondo con blanqueamiento previo, más fina puede ser la carilla y menos diente hay que tocar.