La ortodoncia invisible consigue hoy prácticamente los mismos resultados que la ortodoncia fija en la gran mayoría de los casos. Lo que cambia entre un tratamiento y otro no es el sistema, sino el punto de partida y la calidad de la planificación.
Por eso un antes y después ajeno dice poco sobre tu caso. Un apiñamiento leve y una mordida cruzada con discrepancia esquelética son problemas distintos, con duraciones y resultados distintos, aunque ambos se traten con alineadores.
Lo que sí puedes ver de tu propio caso es la simulación digital: la proyección del resultado que se genera al planificar el movimiento diente a diente. No es un montaje comercial, es el objetivo terapéutico que se va a perseguir.
Cambios que se consiguen de forma habitual
Desde leve hasta severo, ganando espacio con expansión, tallado interproximal o distalización.
Cierre de espacios entre los dientes anteriores, uno de los resultados más agradecidos.
Recolocación de dientes que se movieron por falta de retención. Suelen ser tratamientos cortos.
Cierre del contacto anterior mediante intrusión posterior y extrusión anterior controlada.
Clases II y III moderadas, con elásticos intermaxilares.
Alineación de los bordes incisales, muy visible en la sonrisa.
La única imagen de antes y después que importa para tu decisión es la simulación de tu propia boca.