Durante años los alineadores se reservaron para apiñamientos leves. La evolución de los attachments, de los materiales y sobre todo de la planificación ha cambiado ese panorama: hoy resuelven casos que hace una década eran territorio exclusivo de los brackets.
Aun así, hay movimientos donde la mecánica del arco fijo sigue teniendo ventaja. No es una cuestión de marca ni de sistema, sino de física: ciertos movimientos requieren un tipo de fuerza que un plástico termoformado transmite peor.
Lo determinante, en cualquier caso, no es el sistema sino quién planifica. Un alineador ejecuta un plan; si el plan está mal trazado, el resultado será malo con cualquier marca del mercado.
Casos complejos que sí resuelve
Con expansión, tallado interproximal y distalización secuencial bien planificados.
Uno de los puntos fuertes actuales, mediante intrusión posterior controlada.
Con elásticos intermaxilares y anclaje adecuado.
Cuando la encía es delicada, la mejor higiene del alineador es una ventaja clara.
Cierre o apertura de espacios previa a implantes o prótesis.
Casos que ya llevaron ortodoncia y se movieron, con anatomía ya conocida.
El alineador no piensa: ejecuta. Todo el valor del tratamiento está en la planificación que hay detrás.