Al mover un diente se estiran las fibras del ligamento periodontal que lo sujetan al hueso. Esas fibras tienen memoria elástica y tienden a recuperar su longitud original, arrastrando al diente hacia donde estaba. Es el fenómeno que se conoce como recidiva.
A eso se le suma otro factor que nada tiene que ver con la ortodoncia: los dientes se mueven durante toda la vida. Existe una tendencia natural al apiñamiento del sector anterior inferior con la edad, que ocurre igual en personas que nunca llevaron aparato.
Combinando ambas cosas, la conclusión es clara: sin retención, un porcentaje muy alto de casos pierde parte del resultado en los primeros años. Y el más caro de recuperar es siempre el que se dio por terminado.
Tipos de retención
Un alambre fino cementado por la cara interna. No se ve, no se quita y no depende de ti.
Transparente, se lleva solo para dormir. Cómoda pero exige constancia.
Fijo en el sector anterior y removible nocturno. Es la pauta más segura.
Suele emplearse una férula similar al último alineador, de material más resistente.
El retenedor fijo puede despegarse o romperse sin que te des cuenta: hay que revisarlo.
Las férulas se desgastan con los años y se rehacen a partir de un nuevo escaneado.
La ortodoncia no termina el día que se quitan los brackets. Termina cuando la retención está bien puesta.