Se considera compleja toda extracción que no se resuelve con la simple luxación del diente. Es el caso de los cordales incluidos en el hueso, de los restos radiculares fracturados a nivel de la encía, de los dientes anquilosados y de los caninos retenidos.
Lo que las convierte en quirúrgicas es la necesidad de acceder: despegar la encía, a veces retirar hueso y con frecuencia seccionar el diente en fragmentos para sacarlo por partes sin forzar las estructuras vecinas.
Esa planificación empieza en el TAC 3D. La radiografía convencional no muestra la relación real del cordal inferior con el nervio dentario, ni la del superior con el seno maxilar. Verlo en tres dimensiones antes de operar es lo que permite decidir la vía de abordaje con seguridad.
También valoramos si la extracción es realmente necesaria. Un cordal asintomático, bien posicionado y sin patología asociada puede no requerir intervención: extraer por sistema no es una buena política.
La diferencia entre una extracción complicada y una tranquila casi siempre está en lo que se vio antes de empezar.