Bajo el término disfunción temporomandibular se agrupan trastornos que afectan a la articulación, a la musculatura masticatoria o a ambas. No comparten una sola causa ni un solo tratamiento, y por eso el diagnóstico diferencial es determinante.
Los cuadros musculares son los más frecuentes: dolor a la palpación, sensación de fatiga mandibular y cefalea tensional, habitualmente asociados a bruxismo y a estrés. Responden bien a férula, fisioterapia y control del hábito.
Los cuadros articulares implican al disco: desplazamientos con recaptura, que producen los chasquidos, o sin recaptura, que provocan bloqueo y limitación de apertura. Y existe un tercer grupo, degenerativo, con artrosis de la articulación.
La gran mayoría de las disfunciones de la ATM se resuelven o mejoran de forma clara con tratamiento conservador, sin tocar la articulación.