La radiografía periapical es la prueba de referencia en endodoncia y resuelve la mayoría de los casos. Pero tiene tres limitaciones conocidas: superpone estructuras, no muestra la dimensión vestíbulo-lingual y necesita cierta pérdida ósea para que una lesión sea visible.
El TAC de haz cónico elimina esas tres. Permite ver el número real de conductos, incluidos los que en la proyección quedan superpuestos; detectar lesiones periapicales que aún no se ven en 2D; y valorar fracturas radiculares, que son invisibles en la radiografía convencional hasta fases muy avanzadas.
No sustituye a la periapical ni se pide de rutina. Se indica cuando la información en dos dimensiones no basta para decidir, que en endodoncia ocurre sobre todo en retratamientos y ante síntomas que no encajan con lo que se ve.
Una fractura radicular vertical no tiene solución. Detectarla antes de tratar ahorra al paciente un tratamiento inútil.