La articulación temporomandibular es una estructura tridimensional con una anatomía compleja, y en una radiografía plana aparece superpuesta a otras estructuras del cráneo. El TAC de haz cónico permite verla en cortes en cualquier plano y valorar la morfología del cóndilo y del espacio articular.
El seno maxilar plantea el mismo problema al revés: en una panorámica se ve, pero de forma tan poco precisa que no permite planificar. Y su relación con las raíces de los molares superiores es determinante tanto en implantología como en el diagnóstico de un dolor.
Conviene una precisión importante: el TAC muestra hueso, no tejidos blandos. Ve el cóndilo, no el disco articular. Para valorar el disco hace falta resonancia magnética, y cuando el cuadro lo requiere, derivamos.
El TAC ve el hueso de la articulación. El disco es tejido blando y necesita resonancia: conviene saber qué prueba responde a cada pregunta.