Un cuadro de dolor orofacial suele combinar varios factores a la vez: una sobrecarga muscular por bruxismo, un componente articular, una oclusión con interferencias, tensión cervical asociada y, con mucha frecuencia, un factor emocional o un trastorno del sueño detrás.
Cada uno de esos factores pertenece a un ámbito distinto. La férula y el ajuste oclusal son odontología; la contractura y la limitación de movimiento, fisioterapia; la ansiedad mantenida, psicología; el bruxismo asociado a apnea, unidad del sueño.
Cuando solo se actúa sobre uno, el resultado suele ser una mejoría parcial que se pierde en unos meses. El abordaje multidisciplinar no es un lujo: es lo que evita la sucesión de tratamientos aislados que dejan al paciente sin respuesta.
Tratar solo la mandíbula en un paciente cuyo bruxismo viene de una apnea sin diagnosticar da un alivio que dura lo que dura la férula.