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Prevención de caries en niños

La caries infantil es en gran medida evitable, y lo que más la determina no es el azúcar total sino cuántas veces al día aparece.

Cómo se previene

La caries se produce cuando las bacterias de la placa metabolizan azúcares y generan ácidos que desmineralizan el esmalte. El pH de la boca cae durante veinte o treinta minutos con cada ingesta, y solo después la saliva lo neutraliza.

De ahí la clave que casi nadie conoce: la frecuencia pesa más que la cantidad. Cinco tomas pequeñas de dulce repartidas por la tarde generan cinco caídas de pH; la misma cantidad tomada de una vez, una sola. El daño no es comparable.

La prevención eficaz combina tres cosas: reducir esa frecuencia, reforzar el esmalte con flúor en la dosis adecuada a la edad, y proteger físicamente los surcos de los molares definitivos, que es donde el cepillo no entra.

Instalaciones de Clínica Valencia Dental en Valencia

Cinco caramelos de una vez hacen menos daño que cinco caramelos repartidos por la tarde. Es el dato que más cambia los hábitos de una familia.

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Ventajas

Por qué prevenir compensa

Muy eficaz

La combinación de flúor, selladores y control dietético reduce drásticamente la incidencia.

Sin molestias

Todo el programa es indoloro: es la mejor primera experiencia dental posible.

Mucho más barato

Prevenir cuesta una fracción de tratar la caries que evita.

Conserva diente sano

Un molar sellado a los seis años puede llegar sin obturaciones a la edad adulta.

Evita el mal recuerdo

Sin caries no hay tratamientos de urgencia ni experiencias desagradables.

Hábitos para toda la vida

Lo que se aprende a los cinco años se mantiene a los treinta.

Cómo trabajamos

El programa, paso a paso

1

Valoración del riesgo

Identificamos qué factores concretos actúan en tu hijo.

2

Plan individual

Frecuencia de flúor, necesidad de selladores e intervalo de revisiones.

3

Trabajo con la familia

Pautas de dieta e higiene explicadas a los padres y al niño.

4

Aplicación en consulta

Fluorización y selladores en el momento adecuado del desarrollo.

5

Seguimiento

Revisión de si el riesgo ha bajado y ajuste del programa.

Los hábitos que más riesgo generan

Casi siempre hay un patrón identificable detrás de una caries infantil:

  • Biberón o vaso con líquidos azucarados antes de dormir
  • Picoteo frecuente entre horas, aunque sea de cantidades pequeñas
  • Zumos a diario, incluso los naturales, por su acidez y azúcar libre
  • Delegar el cepillado en el niño antes de los siete u ocho años
  • Jarabes pediátricos nocturnos sin cepillado posterior

Cuánta pasta y con cuánto flúor

Es donde más errores se cometen. Hasta los tres años, la cantidad debe ser del tamaño de un grano de arroz; de tres a seis, de un guisante. Con pasta fluorada en la concentración adecuada a la edad, y escupiendo sin aclarar después, para que el flúor siga actuando. La medida importa porque el exceso de ingesta durante los años de formación del esmalte puede causar fluorosis, que deja manchas blancas permanentes.

El queso y el chicle sin azúcar

Dos recursos poco conocidos y útiles. Un trozo de queso curado al final de la comida eleva el pH y aporta calcio y fosfato que favorecen la remineralización. Y el chicle sin azúcar con xilitol, en niños que ya saben masticarlo sin tragarlo, estimula la salivación y ayuda a neutralizar el ácido más rápido. No sustituyen al cepillado, pero funcionan bien cuando no se puede cepillar, como en el colegio.

Clínica Valencia Dental, centro odontológico en Valencia
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

Reduciendo la frecuencia de azúcar más que la cantidad, cepillando dos veces al día con la pasta adecuada a su edad, y aplicando flúor y selladores cuando estén indicados.

Las veces. Cada ingesta genera una caída de pH de veinte a treinta minutos. Concentrar el dulce en un momento y cepillar después es mucho menos dañino que picar durante toda la tarde.

Menos de lo que se cree: contienen azúcares libres y son ácidos. Como bebida habitual conviene el agua, y dejar el zumo para momentos puntuales y junto a una comida.

La destreza manual suficiente no llega hasta los siete u ocho años. Antes, el niño puede cepillarse él, pero un adulto tiene que repasar, sobre todo por la noche.

Sí, en la concentración y cantidad adecuadas a cada edad. Es una de las medidas preventivas mejor documentadas. Lo que hay que evitar es la ingesta excesiva durante la formación del esmalte.

En cuanto erupciona el primer molar definitivo, hacia los seis años, y de nuevo con el segundo hacia los doce. Siempre antes de que la fisura se haya cariado.

Prevenir es más sencillo y más barato que tratar

Pide la revisión de odontopediatría y valoramos qué programa preventivo necesita tu hijo.

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