La cirugía periodontal nunca es el punto de partida. Primero se hace el estudio, después el raspado y alisado radicular, y a las seis u ocho semanas se reevalúa con un nuevo sondaje. Solo entonces se sabe qué bolsas han cerrado y cuáles siguen activas.
Cuando persiste una bolsa profunda con sangrado, significa que el instrumental no ha podido llegar al fondo por vía cerrada. La cirugía de acceso despega la encía lo justo para trabajar con visión directa sobre la raíz y sobre el defecto óseo.
En algunos defectos, la morfología permite además regenerar: si el hueso perdido tiene forma de cráter contenido entre paredes, se puede colocar injerto y membrana para recuperar parte del soporte. En defectos horizontales, en cambio, la regeneración no es predecible y el objetivo es estabilizar.
Operar sin haber hecho antes la fase básica es abrir para encontrarse exactamente lo mismo que había.