Una vez estabilizada la enfermedad, las bacterias vuelven a recolonizar las bolsas residuales en cuestión de semanas. El mantenimiento periodontal existe para romper ese ciclo antes de que la inflamación vuelva a destruir hueso.
No es una higiene profesional con otro nombre. Cada sesión incluye sondaje de control, comparación con el periodontograma anterior, desbridamiento subgingival de las zonas que lo requieran y revisión de la técnica de higiene en casa.
La periodicidad no es la misma para todos: sale del riesgo individual. Un paciente estable puede ir cada seis meses; un fumador con periodontitis severa, cada tres. Aplicar un intervalo genérico es la forma más común de perder el control de la enfermedad.
Un paciente tratado que abandona el mantenimiento vuelve a su situación de partida en unos años. Con la diferencia de que ya ha gastado el dinero del tratamiento.