Una limpieza profesional retira el sarro que está por encima de la encía. El raspado y alisado radicular va por debajo: elimina el cálculo y el biofilm adheridos a la superficie de la raíz dentro de la bolsa periodontal, donde ningún cepillo llega.
Se hace por cuadrantes y con anestesia local, porque hay que trabajar dentro de la bolsa. Se emplean ultrasonidos para desprender el cálculo y curetas manuales para alisar la superficie de la raíz, de modo que no vuelva a retener placa con facilidad.
Ese alisado es la parte que da nombre al tratamiento y la que marca la diferencia: una raíz rugosa recoloniza en semanas; una raíz lisa permite que la encía vuelva a adherirse y la bolsa se reduzca.
Una limpieza retira el sarro que se ve. El raspado retira el que está causando la pérdida de hueso.