El bracket metálico de acero inoxidable es el sistema con más recorrido de la ortodoncia moderna y el que ofrece mejor control tridimensional del movimiento. Toda la técnica de la que derivan los demás sistemas se desarrolló sobre él.
Su principal ventaja mecánica es la baja fricción entre el arco y la ranura del bracket, que permite deslizamientos más eficientes que en cerámica o zafiro. En la práctica, eso se traduce en tratamientos que avanzan con fuerzas más ligeras.
Y hay una ventaja que se menciona poco: resisten. No se fracturan como la cerámica ni se despegan con la misma facilidad, lo que en adolescentes y en casos largos supone menos urgencias y menos interrupciones del tratamiento.
Elegir brackets metálicos no es conformarse: en bastantes casos es la opción que mejor controla el movimiento por menos dinero.