Al mover un diente se estiran las fibras del ligamento periodontal que lo sujetan al hueso. Esas fibras tienen memoria elástica y tienden a recuperar su longitud original, arrastrando al diente hacia su posición previa. Es lo que se llama recidiva.
A eso se suma un fenómeno que nada tiene que ver con la ortodoncia: los dientes se desplazan durante toda la vida. Existe una tendencia natural al apiñamiento del sector anterior inferior con la edad, que ocurre igual en personas que nunca llevaron aparato.
De la combinación de ambos factores sale una conclusión incómoda pero clara: la retención es indefinida. No unos meses, no un par de años. En alguna forma, para siempre. Y conviene saberlo antes de empezar el tratamiento, no al terminarlo.
Si tu férula te aprieta al ponértela después de unas semanas sin usarla, no es que haya encogido: es que tus dientes ya se han movido.